jueves, 15 de septiembre de 2011

El sujeto cibernético que navega entre las redes sociales




El sujeto como observador viviente es contradictorio e irrepetible en la sociedad, con él conviven diversas prácticas sociales: viene siendo padre, hermano, hijo, profesional, consumidor, ciudadano y cibernauta.

El sujeto cibernético de dimensión ética reconoce su existencia gracias al lenguaje, que es la capacidad de simbolizar lo real, se autoobserva, se hace crítico de sí mismo  y  se construye en una lengua-cultura especifica interrelacionada con lo local y lo global.

En el cibermundo, el cerebro del sujeto se mueve dentro de redes sociales, económicas y ciberespaciales, mediatizadas por las imágenes y lo virtual.

Por eso al navegar por la red de redes ciberespaciales una vez por semana, cuatro u ocho veces al mes o cien veces al año, nos convertimos en sujeto cibernético o cibernauta, es decir, en sujeto que tiene el ciberespacio de internet o del teléfono móvil como fuente de trabajo, de investigación o pasatiempo. Lo que no necesariamente deviene en sujeto cibernético de dimensión ética, ya que la crítica y el cuestionamiento a la relaciones de poder y verdad de los entornos virtuales, son puntos fundamentales a este tipo de sujeto.

 Dentro de esa franja de sujetos cibernéticos hay varias tipologías que son referentes sociales en las redes sociales del cibermundo: Los Jóvenes Net y nativos digitales, los hackers,  los teletrabajadores y los ciberpolíticos.   Los de dimensión ética, los de búsqueda de utopía y cuestionamiento de la verdad, totalidad y poder social  y virtual, son los que cabalga con una ética del decir y hacer en este siglo XXI.

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