viernes, 22 de julio de 2016

Filosofía en un mundo global




Que nadie, mientras sea joven, se muestre remiso en filosofar, ni al llegar a viejo, de filosofar se canse. Porque, para alcanzar la salud del alma, nunca se es ni demasiado viejo ni demasiado joven (…); uno, para que, aun envejeciendo, pueda mantenerse joven en su felicidad gracias a los recuerdos del pasado; el otro, para que pueda ser joven y viejo a la vez mostrando serenidad frente al porvenir. (Epicuro, Carta a Meneceo).

A: Nicanor Ursua Lezaun, director del Máster al doctorado en “Filosofía en un mundo global” (Universidad del País, Vasco).

Hoy la escuela de Filosofía de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), exhibe tres obras que fueron galardonadas con en el Premio Nacional de Ensayo “Pedro Henríquez Ureña” (Mención Ensayo Científico) que otorga el Ministerio de Cultura de la República Dominicana.
 La primera, fue de mi autoría: La era del cibermundo, y se le otorgó el galardón en 2013; la segunda la obtuvo el doctor Leonardo Díaz en 2014, con el libro Las tensiones de Thomas Kuhn: Una perspectiva crítica para los estudios sociales y culturales de la ciencia; y, la  tercera se le otorgó al doctor Domingo de los Santos en 2015 por su libro El sujeto pasional: pasión, razón y límite en Eugenio Trías.

Estos ensayos fueron parte de las investigaciones que presentamos en el programa doctoral “Filosofía en un Mundo Global” de la Universidad del País Vasco. El  programa ha funcionado en nuestra universidad por más de una década y para su funcionamiento hay que reconocer el esfuerzo del Maestro Frank Acosta, actual director de Postgrado de la Facultad de Humanidades, así como al pasado decano doctor Rafael Morla y al actual decano de dicha Facultad, Maestro Ramón Rodríguez Espinal; sin dejar de mencionar al Maestro Alexis Viloria, quien al inicio de este programa  fungía como director de Postgrado de la Facultad y a su primer coordinador doctor César Cuello.
Hasta el momento, en dichos programas nos hemos investidos 10 doctores provenientes de las cohortes en que se ha impartido el doctorado. En su mayoría, los graduados son profesores de Filosofía de la UASD. Este doctorado deja su impronta en el sujeto que lo emprende, porque lo va definiendo en la línea de investigación que se despeja al culminar la primera etapa, la obtención del título de Máster en “Filosofía en un mundo Global”.

Este programa funciona dentro del marco del convenio que tiene la UASD con la Universidad del País Vasco y que, junto  a otros programas doctorales,  como el de la Facultad de Ciencias Económicas y el de la Facultad de Ciencias Jurídicas y políticas son dirigidos por la doctora Rosalía Sosa, quien es una doctora egresada del programa  Sociedad Democrática, Estado y Derecho, de la misma institución extranjera.
         Además, estos programas existen en varias universidades de  países latinoamericanos que mantienen acuerdo con la Universidad del País Vasco. Dichos programas son dirigidos por  el doctor Francisco Javier Caballero Harriet, quien forma parte del cuerpo académico de dicha Universidad.

Es bueno puntualizar que en el marco europeo, España va mejorando en lo referente a los rankings mundiales, porque entre las 100 universidades más destacadas de Europa aparecen la Complutense de Madrid, la Universidad de Sevilla, la Universitat de Barcelona, la Autónoma de Barcelona, la Politécnica de Catalunya, la Universidad de Granada, la Politécnica de Madrid, la Universidad de Zaragoza, la Universidad del País Vasco y la Universidad de Santiago de Compostela.
La  universidad del País Vasco (UPV/EHU) en el Worldranking ocupa la posición 558 entre las 11,999 universidades calificadas del mundo en cuanto a presencia, excelencia, impacto y apertura. La principal fortaleza se encuentra en la excelencia en posición 346, presencia con 341 y la apertura en la posición 469.
Es sobre la base académica que esta Universidad ha rendido sus frutos con este programa doctoral de “Filosofía en un Mundo Global”  en la UASD y que en la actualidad tengo el honor dirigir. Como pensador y filósofo quiero dejar este testimonio de algunos puntos sobre el programa doctoral “Filosofía en un Mundo Global” y la importancia que cobra el conocimiento filosófico en estos tiempos.

La Filosofía constituye una reflexión teórica sobre lo real y su sentido, esencial para la comprensión reflexiva del mundo y de nuestro lugar en él. Puede definirse como la aspiración a la inteligibilidad metódicamente trabajada, centrada en la indagación sobre fundamentos, donde se intenta articular los distintos ámbitos del saber y proporcionar, en cada caso, los elementos para un examen crítico de las instituciones y las prácticas en que se organiza la vida social.

         La Filosofía es siempre una discusión crítica, en virtud de la relación teórica indisoluble entre los conceptos de lenguaje, sujeto y discurso con el pensamiento propio y el de los demás. Esta disciplina, con sus preguntas y respuestas contribuye a la:
·        reflexión guiada metódicamente sobre las condiciones, contenidos y límites de las diferentes formas de nuestro pensamiento, conocimiento y acción,
·        al examen crítico de nuestras pretensiones fácticas,
·        al examen teórico de los sistemas políticos, sociales, técnicos, económicos y culturales,
·        la discusión y clarificación de los presupuestos, alcance, límites y consecuencias del creciente proceso de globalización o mundialización,
·        exploración de los fundamentos e impactos de la ciencia y la tecnología al examinar los valores, el lenguaje, la historia, la política y la economía de la “sociedad del conocimiento” o “sociedad red” y cibermundo,
·        la comprensión de la historia de la cultura humana y del espíritu humano en su condición, su propio ser, su unión con los demás seres y del sentido de este en el mundo,
·        la integración de la cultura tecno científica y la cultura humanística al ser ambas el resultado de la acción humana, del sujeto que piensa y actúa.
En estos tiempos acelerados en que la velocidad de las palabras, si no hay reflexión teórica, el sujeto se pierde en las redes sociales entre un link y otro, desde un “me gusta” hasta compartir diversos escenarios virtuales. En la actualidad, es muy urgente filosofar, pero más urgente es inventar pensamiento a fin de no rumiar lo ya sabido o naufragar o intoxicarse en los océanos del cúmulo de informaciones que arropan al cibermundo.



La filosofía no sólo pretende transformar el mundo, sino de lo que se trata es también, y esto es decisivo, de interpretar y comprendernos a nosotros mismos y orientar nuestro presente y futuro.  Esta, como sabiduría se coloca en el pensamiento continuo, intempestivo, como creación de vida, de un discurso entre el decir y hacer, orientación de vida, no de muerte.
Andre Comte-Sponville nos da una visión de la filosofía en su texto La filosofía. Qué es y cómo se practica, en el cual el filosofar adquiere un valor fundamental, siempre y cuando se entienda que “es una práctica teórica (discursiva, razonable, conceptual) aunque no científica; solo se somete a la razón y a la experiencia (…), aspira menos a conocer que a pensar (…), menos a aumentar nuestro saber que a reflexionar sobre lo que sabemos o ignoramos” (2012: 28).
Pero más aún, también se puede entender, pues, como una ciencia metódica en cuanto búsqueda sistemática del conocimiento; así como una actividad argumentativa que reflexiona sobre los problemas e intenta aportar claridad y orientación para su posible solución. Tal como puntualiza el filósofo del lenguaje Wittgenstein, al decir que la filosofía es una actividad que apunta a la clarificación lógica de los pensamientos y sus delimitaciones, siempre y cuando recorramos nuestro propio camino entre el lenguaje y la vida.
Por eso es que el trabajo de los filósofos gira en torno a la construcción de un discurso crítico, creativo e innovador, pero también en torno al ámbito de la docencia, la investigación, a la Administración Pública y a trabajo en casas editoriales, en general, a través del sistema de oposiciones.
El filósofo se mueve como pez en el agua: en los centros de enseñanza (profesión docente) casas editoras, medios de comunicación, principalmente escritos, fundaciones culturales, bibliotecas, servicios de publicaciones, centros de educación permanente, etc.
Con funciones puntuales en:
•        Docencia en centros públicos y privados
•        Experto en el campo de la Ética aplicada
•        Experto en Educación superior, en Filosofía de la tecno ciencia
•        Administración pública, en área filosófica de política y ciberpolítica
•        Investigación general
•        Corrector (a)y asesor (a) literario(a ) en casas editoras
•        Documentalista
•        Conservación y ordenación del patrimonio cultural
•        Crítica literaria
•        Producción literaria
•        Investigación y organización en archivos y bibliotecas
•        Consultoría filosófica
•        Traductor/a de textos filosóficos
           
A estos se le puede añadir:
•        Recursos humanos, mediación social
•        Relaciones públicas
•        Marketing y cibermarketing
•        Atención al cliente, a los empleados
•        Formación continua
•        Consultor de arte y gestor cívico y cultural,
•        Gestor de “sociedad-ciencia y tecnología”, ética de la ciencia y de la tecnología
•        Análisis, ciberepistemología y creación de contenidos Web.

Con estos ejes filosóficos planteados, se comprende que la Filosofía, más que una disciplina, es una intensidad, es decir, como un campo magnético que puede atravesar cualquier ámbito y cualquier disciplina. Sin abandonar su investigación propia (Agamben, 2014; Morin, 2010) envuelve todas las relaciones de lenguaje, sujeto, discurso, poder y cultura, del mundo y el cibermundo global.
 En conclusión, la Filosofía se entreteje no solo con orientación científica hacia los problemas, sino también, y esto es lo importante, como actividad de autorreflexión y de reflexión en general, algo de lo que carecemos en esta sociedad de consumo, de inmediatez, de coger y tirar y donde todo o casi todo es o se reduce a espectáculo.