miércoles, 4 de marzo de 2015

La dominicanidad entre lo gris y lo oligofrénico




A: Diógenes Céspedes, Ramonina Brea, Andrés L. Mateo y Manuel Matos Moquete

En plena era del cibermundo, los dominicanos no podemos vivir enmudecidos ante la exhibición  de fortunas que hacen  políticos, narcotraficantes y funcionarios, lo que recuerda la forma más burda de acumulación del capitalismo del siglo XVII: redes de mafias, de mercaderes  que succionan al precariado dominicano de este siglo XXI.  Lo terrible de todo es que se creen que somos idiotas, oligofrénicos.
Nuestra nación  vive en un panorama sombrío, nublado por redes de mafias corruptas. En fin, todo es gris, lo terrible es que no encuentro otra definición para denominar los días que corren en  la República Dominicana.
          La concepción de zonas grises fue trabajada por Alan Minc en su texto La nueva Edad Media y el gran vacío ideológico (1995) y las definió como los espacios y micro espacios sociales donde  los actos delictivos, la corrupción, el narcotráfico y la fuerza son las leyes por excelencia en nuestro mundo de hoy
           Desde el ciberespacio, entre redes sociales y los memes políticos que ridiculizan los corruptos, la virtualidad se agita, se sacude, sin que todavía se sienta  en la realidad.  Hay que articular ese espacio de indignación virtual con lo real, hacerle entender a esa elite corrompida, que los dominicanos no somos oligofrénicos.
Nuestras  zonas grises  hinchadas de narcotráfico, de mafias políticas y delincuentes, están asfixiando a la sociedad dominicana hasta el punto que vivimos con la sospecha de lo real, nadie está seguro excepto los artífices de esas zonas grises, que se muestran como  sujetos grises, capaces de extirpar a todo el que tenga un poco de conciencia ciudadana y que sospechan no son oligofrénicos.
Todos estos es un girar, una vuelta y revuelta de palabras. Muchas veces he reconfigurado estas estas ideas en decenas de escritos  sobre zonas grises  publicados en periódicos y otros medios. Han pasado dos décadas desde que reflexioné  en Nueva York  sobre las zonas grises dominicanas, pero de ayer a hoy, estas se han expandido con menos intensidad que la expansión del Universo, aunque al parecer este último se contraerá primero que estas. A menos que les hagamos entender a  un sector de la elite dominicanas de mafiosos y corruptos que no somos oligofrénicos.